Tampoco quiero entrarle ahí, a ese rincón oscuro y tenebroso de la buena literatura y la mala literatura, vamos, yo sólo me dedico a leer esto y un poco de esto.
Y no quiero defender esas preciosidades de la escritura.
Pero, ¿qué es un libro? dejemos de lado conceptos técnicos, un libro es un montón de ideas y estupideces que vienen en unos papeles, que llegan a ti por unas casas editoriales, que están asustadas hasta el culo por la red y porque puedes bajarte varios materiales de algún sitio piratón. Y gratis. Uhh.
Ya han sido varias veces las que encuentro en alguna lectura la referencia a ciertos libros como prohibidos, demoniacos, malísimos vamos, más que el mismísimo satanás. Y sí, evidentemente, las ideas son peligrosas, aunque también las hay estúpidas, un libro no es inteligente como algo inherente a él, así que no se dejen llevar por aquel pillo que va en el metro leyendo con cara de intelectual algún librillo con nombre mamonsón, así como “Los pétalos de la piel de otoño de Rosa” o “Demonios bajo el alféizar en el paraíso, en la ventana de la casa de los ángeles, a un lado del jardín de la paz eterna,con vampiros”, verbigracia.
El asunto es, vamos, el libro sirve un poco, si consigues uno muy gordo puedes usarlo como defensa personal (acá para que lleves toda tu colección de Harry Potter, (pobres asaltantes, pwned!), en él puedes recargar tu chela si no quieres ensuciar la sacra mesa de centro de la casa de la abuela de tu amiga, puedes abrir y fingir que lo lees para evitar a cualquier subnormal que quiera acercarse a ti con pretensiones de follar, o al revés, atraer a alguna chica sensual que se deje llevar por la finta, puedes guardar en él algo de marihuana, ¿por qué no? ¿Crees que alguien te revisará? Ah, claro, también puedes leerlo, lo había olvidado. El libro es como una navaja suiza, sólo que necesita un poco de creatividad para sacarle su potencial.
Pero pues… olvidé la idea, sólo sé que leer es sexy, y solitario :(.


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